Durante décadas fue punto de encuentro familiar y juvenil, hoy solo persiste en el recuerdo de quienes combatieron ahí el calor y el tedio cotidiano
Durante décadas fue punto de encuentro familiar y juvenil, hoy solo persiste en el recuerdo de quienes combatieron ahí el calor y el tedio cotidiano
Uno de los espacios más emblemáticos de Agua Dulce fue, sin exagerar, el balneario conocido como Los Toboganes, ubicado en la colonia 1005. Durante años funcionó como refugio contra el calor, lugar de reunión y escenario de tardes alegres donde convivían jóvenes, familias completas y amigos. Con una cuota de acceso simbólica, el sitio ofrecía dos albercas grandes, dos chapoteaderos y un par de toboganes de gran tamaño, suficientes para convertir cualquier día ordinario en una experiencia memorable.
¡Ya tenemos canal de WhatsApp! Únete aquí
El balneario fue propiedad del señor Aurelio Briceño, hoy fallecido, y operó bajo una lógica sencilla, instalaciones abiertas, ambiente familiar y diversión sin pretensiones. En una ciudad donde las opciones recreativas siempre han sido limitadas, Los Toboganes se consolidaron como un referente, un punto al que se regresaba una y otra vez, casi como ritual, especialmente en temporada de calor.
RECUERDOS QUE DUELEN
El declive llegó hace poco más de 20 años, tras un hecho lamentable que marcó el destino del lugar. Un bañista, presuntamente bajo los efectos del alcohol, se lanzó desde uno de los tubos y se golpeó en la cabeza, perdiendo la vida por ahogamiento en una de las albercas. A partir de ese momento, la afluencia disminuyó de forma drástica. El sitio dejó de ser rentable y mantenerlo abierto se volvió insostenible, hasta que finalmente cerró sus puertas.
Mantente al día con las noticias, únete a nuestro grupo de WhatsApp
Años después, un nuevo golpe terminó por sepultar cualquier posibilidad de rescate. Un ducto de Pemex, supuestamente sellado, presentó una fuga que llenó de aceite las albercas. El hidrocarburo se filtró al sistema de drenaje, afectando amplias zonas de la colonia. Sin una respuesta clara de remediación, el proyecto apunta a tapar las albercas y destinar el predio a otros usos. Así, Los Toboganes desaparecen físicamente, pero permanecen intactos en la memoria de miles de aguadulceños que aún extrañan ese sitio único, porque desde entonces, no ha surgido nada parecido en el municipio.