El nanosatélite Gxiba-1, desarrollado por estudiantes y docentes de la Universidad de Puebla, fue desplegado exitosamente desde la Estación Espacial Internacional con apoyo de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial.
El nanosatélite Gxiba-1, desarrollado por estudiantes y docentes de la Universidad de Puebla, fue desplegado exitosamente desde la Estación Espacial Internacional con apoyo de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial.
Un satélite desarrollado en aulas y talleres de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, UPAEP, fue desplegado exitosamente en un cohete del programa espacial japonés.
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Durante las primeras horas de este 3 de febrero, el satélite Gxiba-1 fue lanzado desde la Estación Espacial Internacional, gracias a la colaboración con la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial.
“Lo que observamos es la liberación del satélite desde el módulo Kibo mediante un sistema especializado. Una vez en órbita, Gxiba-1 comienza a estabilizarse utilizando magnetotorques que le permiten orientarse con el campo geomagnético de la Tierra.
“A partir de ese momento, esperamos recibir la primera señal que confirme que el satélite está vivo”, explicó Charles Galindo Jr., profesor investigador del Decanato de Ingenierías en la UPAEP.
Servirá para monitorear el Popocatépetl
Una de las funciones que realizará el nanosatélite, el segundo que desarrollan estudiantes y docentes de la institución poblana, será la de monitorear la actividad de los volcanes activos en México.
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“Gxiba-1 fue seleccionado a nivel internacional tras ganar la sexta ronda de la convocatoria KiboCUBE. En este proyecto participaron cerca de 80 estudiantes y 12 profesores de diversas ingenierías.
“Su misión principal es fotografiar volcanes activos, especialmente el Popocatépetl, analizar la dispersión de ceniza y generar información que pueda ser compartida con instancias como Protección Civil”, explicó Héctor Vargas, director científico del proyecto.
Los científicos señalan que la vida útil del satélite poblano es de aproximadamente un año, por lo que una vez que ésta termine se desintegrará en la atmósfera, evitando la proliferación de basura espacial.
Con información del
HeraldodeMéxico
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