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Chiapas ocupa el segundo lugar nacional en actividad sísmica; suma 5 mil 766 sismos en 2026

La entidad registra 36 movimientos en las últimas 24 horas; especialistas llaman a fortalecer el monitoreo y la prevención ante la actividad sísmica.
04/09/2026 12:07 p.m.
HeraldodeChiapas

Chiapas ocupa el segundo lugar nacional por número de sismos registrados, con 5 mil 766 de los 27 mil 849 contabilizados en el país. En las últimas 24 horas, la entidad registró 36 movimientos, con magnitudes de hasta 4.4, de acuerdo con los datos referidos durante una entrevista con la sismóloga Avit Mendoza Ponce, del Centro de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), perteneciente al Instituto de Gestión Integral de Riesgos de Desastres del Estado de Chiapas.

La especialista explicó que Chiapas suele ubicarse entre el segundo y tercer lugar nacional en actividad sísmica, aunque la posición también está relacionada con la cantidad de estaciones disponibles para detectar y registrar los movimientos.


En lo que va de 2026, a nivel mundial se han registrado siete sismos de magnitud superior a 7.0. Mendoza Ponce señaló que esta cifra se mantiene dentro de los parámetros habituales, debido a que el promedio anual de sismos de magnitud entre 7.0 y 7.9 es de aproximadamente 15 eventos.

Por ello, indicó que no puede afirmarse que este año exista una actividad sísmica mundial fuera de lo normal. El problema para Chiapas está también en la capacidad para obtener información detallada. La entidad cuenta con alrededor de cuatro estaciones del Servicio Sismológico Nacional, mientras que Oaxaca tiene aproximadamente 11, de acuerdo con la especialista.


La diferencia en infraestructura limita la posibilidad de identificar con mayor precisión las zonas donde ocurren más sismos y aquellas donde pueden registrarse movimientos de mayor magnitud. “Necesitamos los datos”, señaló Mendoza Ponce al explicar la importancia de ampliar la red de sensores sísmicos.

A la falta de estaciones suficientes se suma el rezago en los atlas de riesgo. La especialista señaló que son pocos los municipios de Chiapas que cuentan con documentos actualizados, una situación que dificulta la planeación y la identificación de zonas de mayor vulnerabilidad. “Mucho de una razón importante es que no hay datos”, explicó.


En Tuxtla Gutiérrez, un estudiante de la maestría en Gestión de Riesgos y Cambio Climático desarrolla un proyecto de microzonificación sísmica para obtener información sobre el comportamiento del suelo en distintos puntos de la ciudad. Para realizar las mediciones únicamente dispone de un sensor, que es trasladado entre viviendas e instituciones. “Sólo tenemos un sensor que va pidiendo posada en diferentes casas o instituciones”, explicó.

Los registros obtenidos buscan generar información que posteriormente pueda incorporarse a estudios de microzonificación y contribuir a la actualización de los atlas de riesgo. El proyecto contempla alrededor de un año más de trabajo antes de contar con sus resultados.


En materia de monitoreo volcánico, hace aproximadamente dos semanas fueron instalados dos sensores de banda ancha donados por el Servicio Geológico de Estados Unidos, con la participación de especialistas, Protección Civil y SENAPRED. Estos equipos permiten reforzar la vigilancia del volcán Chichón y de las comunidades ubicadas en su zona de influencia.

Mendoza Ponce explicó que Oaxaca y Guerrero suelen registrar una mayor cantidad de movimientos debido, entre otros factores, a sus características geográficas y a que cuentan con una red de monitoreo más amplia. En el caso de Oaxaca, señaló que existen alrededor de 11 estaciones del Servicio Sismológico Nacional, frente a las cuatro de Chiapas.


La magnitud de un sismo tampoco determina por sí sola el nivel de daños que puede provocar. La especialista puso como ejemplo movimientos registrados recientemente en Venezuela y Colombia, donde algunos eventos de menor magnitud ocasionaron afectaciones debido a su cercanía con ciudades importantes.

En Chiapas, varios de los sismos de mayor magnitud tienen su origen frente a la costa, por lo que parte de la energía se atenúa antes de llegar a las zonas urbanas. A esto se suman factores como las características del terreno, la calidad de los materiales y el tipo de construcción.


Por ello, la especialista llamó a mantener las medidas preventivas y considerar las condiciones del suelo antes de construir o determinar si una vivienda requiere reforzamiento. “Hay que seguir construyendo bien, evitar la autoconstrucción”, sostuvo.


También destacó la importancia de participar en simulacros y trasladar estas medidas a los hogares mediante ejercicios familiares que permitan establecer rutas de evacuación, identificar riesgos y definir cómo actuar ante un sismo.


La recomendación, dijo, es “no bajar la guardia”, aun cuando los registros de 2026 se encuentren dentro de los parámetros habituales de actividad sísmica.

​Con información del HeraldodeChiapas​