Así se vista de azul, Jesús Moreno lleva en sus entrañas el gen del PRI, el sello del marcelismo y un pasado político que erosiona la aventura de trepar al poder.
Así se vista de azul, Jesús Moreno lleva en sus entrañas el gen del PRI, el sello del marcelismo y un pasado político que erosiona la aventura de trepar al poder.
* Adversarios, amigos, compadres, patrones en el PRI * Un pasado que avergüenza * Marcelista hasta la médula * Sus pecados en el DIF * La vida inútil de don Jesús * El robo de las boletas * ¿Es violencia electoral? * Saúl y el uso electoral de Prospera * Que sean votos para Morena
Así se vista de azul, Jesús Moreno lleva en sus entrañas el gen del PRI, el sello del marcelismo y un pasado político que erosiona la aventura de trepar al poder.
Se viste de azul Chucho Moreno en su sueño de ser alcalde de Coatzacoalcos, liderando a un panismo que por no crecer se entrega a las miserias que le envía el PRI.
Dice Moreno Delgado el PRI no cambia, que prevalecen los grupos de poder y la corrupción, y que ello lo llevó a construir un proyecto personal.
Basta ver la planilla del PRI y los rostros de siempre, el historial que los distingue, la propuesta del candidato tricolor, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara.
“Su planilla —define— significa más de lo mismo. No hay un compromiso con la ciudadanía, sino con los grupos que siempre han estado en el poder”.
Ahí ve a Guadalupe Félix Porras de Theurel, candidata a síndica, a quien sirvió de paje en su boda popular con el célebre alcalde de la fidelidad, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— hasta que un diferendo político derivado de una protesta pública provocó su despido.
Tiene ahí a su compadre Oliver Damas de los Santos, candidato a regidor primero, ex secretario de Gobierno municipal, el que lo sostiene en el marcelismo y luego en el joaquinismo, al que identifica como “más de lo mismo”.
Una más: Keren Prot Vázquez, candidata a regidora segunda, agente municipal de Villa Allende, de alianzas y disputas por el poder, por el control de la congregación, a la que Jesús Moreno solía ir de reventón en reventón.
Nada suyo Felipe Rodríguez Gallegos, candidato a regidor tercero, hermano de su compadre Víctor Rodríguez, con el que caminó y construyó sueños hasta que el poder los alejó.
Son más de lo mismo Jonathan Hillman Chapoy, del clan que le disputa el poder al marcelismo en el interior del PRI, hermano del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, el que los desdeñó y al que los hijos de Marcelo Montiel acabaron en una elección, y a Patricia Peña, la ex diputada caza migrantes, que el marcelismo encumbró y luego se salió de control.
Formado en el marcelismo, presume Jesús Moreno que su estrella brilla. Su proyecto es la alcaldía de Coatzacoalcos, por la que contiende bajo las siglas del PAN.
Simula que dejó su pasado atrás, sus excesos desde el poder, la farra y el destrampe, las nenas y las mieles que probó cuando Marcelo Montiel lo llevó al primer nivel de su gang.
Político de doble cara, Jesús Moreno tiene lo suyo.
Hoy camina hacia la presidencia municipal sin olvidar lo que antes fue, peón de Marcelo Montiel en elecciones que operó para ganar o arrebatar, usando los programas sociales para obtener votos, desplegando acciones que violaban la ley.
Estando en la cumbre lo mostró leal, caer lo exhibió tal cual.
Con una delación pudo ganarse en 2010 el aprecio del entonces alcalde electo de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero, filtrando información clave de las estructuras marcelistas, su operación en campaña, los vacíos electorales que pusieron al PRI a centímetros de perder la presidencia municipal, el 4 de julio, y datos precisos del manejo de cada operador marcelista.
De Jesús Moreno decía aquí:
“Es, pues, un delator de baja calaña.
“No es, sin embargo, ni improvisado ni cándido. Mucho menos torpe. Desde su cargo de director del DIF Municipal, tuvo una radiografía exacta de las fortalezas y debilidades del PRI en cada rincón de Coatzacoalcos, y supo, como nadie, en qué sectores perdería votos el candidato priísta Marcos Theurel frente a su contrincante, el panista Gonzalo Guízar Valladares.
“Parte de esa información deliberadamente la guardó. Jesús Moreno cuenta en su equipo de trabajo en el DIF con Isidoro Domínguez, un operador gonzalista al que hace tiempo debió despedir, pero que mantuvo en su cargo, aún desoyendo y desacatando a sus superiores, bajo el argumento de que le habría de servir para conocer cómo se mueve la estructura del Grupo Guízar.
“En la campaña priísta, fue quien mejor le habló al oído al candidato Theurel. Lo endulzó, le contó historias de otros operadores del marcelismo y terminó por generar enconos, suspicacias y un clima de tensión en el equipo electoral. Eso provocó el alejamiento de Marcos Theurel del equipo marcelista y, a su vez, los alfiles del Marcelo Montiel soltaron la campaña, generaron vacíos en las colonias y enfriaron el trabajo de sus promotoras.
“Tuvo Jesús Moreno la habilidad para ganarse la confianza de Marcos Theurel. Respondió en sus áreas de influencia; triunfó en las casillas bajo su control, y con ello se proyectó hacia la Secretaría de Gobierno Municipal desde donde pretende construir su candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos en 2012.
“Marrullero como pocos, pudo al fin superar a otros operadores de Marcelo Montiel: Alfonso Morales Bustamante, Víctor Rodríguez Gallegos y Miguel Antonio Wong Ramos, cuyo desempeño electoral fue tan mediocre, señalados de haber desfalcado las finanzas de la campaña, incumpliendo múltiples compromisos, que generaron una victoria pírrica, la peor en los últimos 20 años para el PRI.
“Hay mil historias que contar sobre Jesús Moreno Delgado: su tiranía en el DIF donde se comporta como capataz y trata al personal como peones de rancho; el oscuro manejo de las finanzas en esa dependencia; el alejamiento de su equipo de trabajo y los odios creados en Guillermo, Oscar, Rosario, Luis, Alfredo y Rogelio; sus noviazgos apasionados y las visitas a Diana, Wendy y Zuleyma, a quienes suele invitar champaña y sus salidas del Fox”.
Su paso por el DIF joaquinista lo evidencia. Un caso, la disputa por un menor, arrancado de los brazos de su madre, marcó la naturaleza de Jesús Moreno.
Se supo entonces que dos piscólogas dictaminan y valoraban sin título profesional, con carreras truncas, y una de ellas usando una cédula profesional falsa, robada a una maestra del estado de Baja California.
Hoy ve en el PRI más de lo mismo. Son las caras del marcelismo con el que se formó y el rostro de sus adversarios cuando defendía la causa de su mentor, Marcelo Montiel.
Así se vista de azul, lleva en sus entrañas los genes del PRI.
Archivo muerto
Robo atípico de boletas electorales en Coatzacoalcos. Lo perpetra un grupo armado. Viaja en taxi. Van por los paquetes, con más de mil 800 boletas, y con violencia despojan a la asistente o los asistentes electorales. Ocurre este lunes 29, sobre la avenida Primero de Mayo en la colonia Frutos de la Revolución, cuando los paquetes serían entregados a los funcionarios de casilla que los mantendrían a resguardo hasta el día de la elección, el domingo 4 de junio.
Una versión cita: el comando armado interceptó el automóvil en que viajaba un asistente electoral. Otra versión señala: eran tres asistentes electorales, cada uno con un paquete de boletas. Afirma funcionaria del Órgano Público Local Electoral que el tema compete al Instituto Nacional Electoral en ese sector. Las boletas corresponden a las secciones 884 básica, 884 contigua 1 y 886 básica , conteniendo un total de mil 872 papeletas para emitir el sufragio. Inicialmente se difundió que serían 2 mil 500 boletas. Falso.
El número máximo asignadas a una casilla es de 750, incluidas las que corresponden a electores, funcionarios de casilla y representantes de partidos políticos. Pero ese es el número máximo que permite la ley electoral.
Las boletas contienen un talón con un número de folio que permite su identificación. Serán reimpresas y no se afecta el proceso electoral. A ese incidente le llaman ya “violencia electoral”. Violencia electoral la que ocurrió en Michoacán cuando la elección de Fausto Vallejo. Pueblos enteros amenazados por los Caballeros Templarios, que operaban en abierto, con la consigna de que si ahí perdía el PRI, quemarían todas las viviendas, cercando los poblados para que no llegaran los alimentos, intimidando día y noche vía telefónica, con un altísimo número de agresiones, heridos, muertos.
Eso es violencia electoral. En Coatzacoalcos hay jaloneo y nada más… Por Morena, Saúl Wade juega con fuego. Vía su principal corifeo, Juan Manuel Villalobos Pacheco, mueve a la promotoras de Prospera, el programa federal estrella de la Secretaría de Desarrollo Social federal, y acerca a sus beneficiarias a Morena, impulsando como en 2016 al partido del Peje López Obrador.
Son para un psiquiatra las fobias y los odios del terrible Saúl, que dispara contra su partido, el PRI, su candidato, Ciro Félix Porras, y su acérrimo rival, Nicolás Ruiz Roset, quien contiende por la alcaldía de Minatitlán bajo las siglas de la alianza PAN-PRD. Sirve para lo electoral Prospera, usando a las promotoras que mantienen vínculos con José Manuel Villalobos, y cobrando a las beneficiarias del programa su derecho a pertenecer a él. A eso se le llama delito electoral y no irá a los tribunales Saúl, el niño incómodo del Clan Wade, sino quienes obligan a votar por Morena para saciar su afanes de manipular la elección…
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