Por.- José Alfredo Bandala Almeida.
Un día domingo 5 de mayo de 1929 nace en Cárdenas, Tabasco, Dalia Vázquez Alcudia, quien no conocería a su padre de nombre Samuel y adopta los apellidos de su madre, la señora María de la Cruz Vázquez Alcudia.
A muy corta edad llega con su madre a Las Choapas, entra a estudiar la primaria en la Escuela “18 de Marzo” y fue una alumna de excelencia, se graduó con mención honorífica. Dos años después de graduada, empezó a dar clases en esa misma escuela, le asignaron 1er. año de primaria.
Desde pequeña tuvo la inquietud por enseñar lo que ella aprendía, y los directivos de la Escuela 18 de Marzo, sabían que como maestra sería una garantía a pesar de contar con 14 años de edad, estuvo sólo dos años trabajando en esa escuela.
Decide separarse como maestra de la escuela 18 de Marzo y empieza a dar clases a niños menores de 5 años de edad en el patio de la casa del señor Ignacio Cuevas Rodríguez y en tan sólo dos años, el número de niños fue creciendo y se vio en la necesidad de comprar una casa en la calle Revolución de la colonia Campo Nuevo, la cual fue acondicionada de acuerdo a las necesidades de crecimiento de la matrícula y a gusto de la maestra.
Previo a la apertura del kínder, la maestra Dalia fue a la Ciudad de México, vio un preescolar llamado “Corazón”, le gustó el nombre y así le puso a ese centro educativo que abrió sus puertas en el año de 1945 y del cual, a través de 60 años, egresaron más de 2 mil 300 niños sabiendo leer y escribir.
El sistema que la maestra Dalia utilizó durante 60 años en el kínder “Corazón” fue el Rébsamen, que consiste en que el maestro debe de formar, por medio de la enseñanza, no sólo hombres ilustrados e inteligentes, sino que también hombres nuevos y de elevados y nobles sentimientos, inyectándoles los conocimientos a través de juegos, cantos y un ambiente sano, es por ello que quienes estudiamos en el kínder “Corazón”, a base de juegos y cánticos íbamos aprendiendo a leer y escribir.
Desde el primer año que abrió sus puertas el kínder “Corazón”, con un horario de 9 a 12 del día, se fue creando de una excelente fama, pues les enseñaban a leer y escribir, cantar, recitar y se corrió la voz de la excelencia académica de ese lugar. El cupo máximo de sus instalaciones fue de 100 alumnos y era un pesar para la maestra cuando se le llenaba, pues con dolor tenía que rechazar a quienes no habían podido alcanzar un lugar.
El tiempo de tolerancia para pasar por sus niños era hasta las 12.30, cuando se tardaban un poco más, se les hablaba por teléfono a los papás pero en una ocasión de plano se olvidaron de una pequeñita y pasaron por ella hasta la seis de la tarde. Fueron por ella a la casa de la maestra Gaby Valencia, quien vivía en la calle Dante, muy cerca del kínder.
Dos eran los kínder de arraigo en Las Choapas, el kínder “Corazón” y el “Bertha Von Glumer”, ubicado en el centro de la ciudad. En sus inicios, la directora del Bertha Von Glumer se mofaba de que tenía más alumnos que el de la maestra Dalia. En los primeros años, la maestra Dalia tenía 30 alumnos y con el paso de los años, tenía que verse en la necesidad de rechazar a más alumnos, pues sus instalaciones eran solo para 100.
En su mayoría éramos del rumbo de Campo Nuevo pero también llegaban de diferentes partes de la ciudad. Perfectamente recuerdo que todas las familias de Campo Nuevo, quienes tenían niños en edad de kínder, lo estudiamos ahí, cuyo ambiente era familiar ya que tus compañeros de clases eran tus propios vecinos.
Íbamos los Bandala Almeida, Cortés Macías, Ortíz Avalos, Bocardo Quezada, Nava Hernández, Cambranis Aguirre, Frías Nava, Barbosa Fernández, Martínez Bandala (sólo Danielita), Méndez Olvera, De León Cabrera, Ramos Montes de Oca, Suárez Martínez, Ortíz Andrade, Aguillón Carrillo, Quiroz Carrillo, Vaca Valencia, Zapién, Poblete, Pavón, Sosa Mayo, Esquivel Pérez, Pérez Cruz, Escribano Córdoba, Reyes Martínez, Martínez Salgado, Castillo Alafita, De la Cruz Gil, Toledo Toledo, Sánchez Vichel, Cortés García, Franco Zapién, Reyes Cruz, De los Santos Martínez, Fernández Martínez, Zavaleta Delfín, Sosa López, entre otros más.
De la parte del centro, iban los Cabal Rubio, González Almeida, Arévalo, Castillo, Urbina, Maliachi, Barbosa Paniagua, Ferreiro, Carrillo, a pesar de que les quedaba más cerca el kínder “Bertha Von Glumer”.
A pesar de la gran demanda que tenía el kínder, jamás pensó en irse a unas instalaciones más grandes, “donde estaba eran las idóneas para poder darle calidad de enseñanza a mis peques”, siempre decía la maestra Dalia. Tampoco pensó en tener kínder y primaria a la vez porque ella se había adaptado únicamente a niños en edad de kínder.
Muchas auxiliares pasaron por el kínder “Corazón” pero las que se ganaron el corazón de los niños y de la maestra Dalia fueron la maestra Santa, Bertha López, Gaby Valencia y la niñera Patty Nava, lograron hacer un equipo de trabajo con armonía y coordinación. Fueron piezas claves para mantener el prestigio de ese kínder, fueron personas muy profesionales en su trabajo, les daban un trato único a los niños.
Las actividades de la semana en ese centro educativo le daban vida al barrio de Campo Nuevo, el escuchar los cánticos, los juegos, las risas y llantos durante tres horas de 100 pequeños, era alegría para quienes por ahí pasábamos.
Como recordar el esmero de la maestra y sus auxiliares en los desfiles de primavera, en los actos de clausura de cada ciclo escolar que se llevaban a cabo en el Club de Leones, eran 40 los niños que egresaban cada año. Ese era el logro más preciado de la maestra.
Llegó el año 2005, después de haber trabajado ininterrumpidamente 60 años desde 1945, teniendo 76 años de edad, la querida maestra Dalia tomó la decisión de irse a descansar y cierra ese kínder que grandes satisfacciones le dio y que formó a cerca de 2 mil 300 niños para ser alguien en la vida. Los padres de familia no podían creer que una institución de tantos años cerrara sus puertas, le pidieron a la maestra reconsiderar su decisión pero ésta, ya estaba tomada.
Quienes conocieron a la maestra previo al cierre del kínder, podrán constatar que dejó toda su vida, toda su energía en la formación de excelentes párvulos, pocos kinders en el estado y en el país, sacaban leyendo y escribiendo a esos peques de escasos 5-6 años de edad. Se le veía muy cansada.
Al cierre del kínder “Corazón”, los niños en edad preescolar del rumbo tuvieron que inscribirlos en el kínder Bertha Von Glumer y en uno que abrió cerca de la tortillería de ‘Don Alfonso’ llamado “Henry Wallon”.
Dentro de sus recuerdos, nos menciona a alguno de sus alumnos que lograron figurar profesionalmente como Francisco Ferreiro, Vanessa Hidalgo, Luis Fernando Sánchez, José Alberto y José Alfredo Sosa López, Joselyn Sánchez, así como a familias que tuvieron a sus hijos en el kínder “Corazón” como los hijos del señor Aurelio Uzcanga, Victoria Hernández, señora Ángela Cardona.
Nos dice la maestra que nunca se preparó para el retiro porque año con año tenía la plena satisfacción de haber preparado a 40 niños para iniciar la educación primaria con bases sólidas como mandarlos leyendo y escribiendo, cosa que ningún otro kínder en Las Choapas, hacía.
Todo el material, el mobiliario lo vendió, así como la casa donde estuvo el kínder. Esa se la vendió al señor Alcibíades Vargas.
Actualmente, esa casa convertida en un centro educativo por la maestra Dalia, donde quedaron miles de recuerdos y cientos de anécdotas de más de 2 mil 300 niños que ahí estudiamos, es una casa habitación donde vive actualmente el hijo del señor Alcibíades con su familia.
Desafortunadamente, ni una autoridad municipal ni educativa tuvieron un gesto con la maestra Dalia de darle mínimo un reconocimiento público a esa gran labor de varias décadas, estoy seguro que alguno de sus hijos , nietos o bisnietos de esos funcionarios tuvieron la oportunidad de estudiar en ese famoso kínder y se les olvidó quien les enseñó a leer y escribir .
“Fui muy feliz con mi carrera y me siento muy orgullosa de haber servido a mi pueblo adoptivo, este pueblo que me dio todo y gracias a los padres que pusieron su confianza en mí. Esos alumnos que aprovecharon sus enseñanzas, son el vivo ejemplo de que hicimos bien las cosas”, concluyó diciendo la maestra Dalia.
Hoy, a sus 91 años de edad, la querida maestra Dalia, quien muestra una lucidez envidiable, pues ella personalmente contestó todo el cuestionario enviado por su servidor para sacar la información para esta crónica, vive tranquilamente en su retiro de la docencia, en su casa ubicada en Cerrada de Soto Inés número 2, a un costado del Dr. Del Moral. Su vida es de tranquilidad, de mucha paz por saber que cumplió con una gran labor.
Hay un dicho que por ahí circula que dice: “En vida hermano, en vida” y por desgracia, por motivos de la pandemia no es recomendable ir a visitarla en estos momentos pero una vez que pasemos esta crisis sanitaria, creo que la maestra es merecedora de un ramo de flores, un arreglo frutal, o mínimo, una visita para ir y decirle “gracias por enseñarme los primeros pasos académicos querida maestra”. La maestra Dalia se casó con esa pasión por hacer niños de bien, muchos de ellos grandes profesionistas, grandes padres de familia, grandes y exitosos choapenses.
No nos olvidemos quien nos enseñó a leer y escribir…
Gracias querida maestra Dalia por haber llegado a nuestra linda ciudad y sembrar la semilla de la sabiduría para germinarla en cada uno de los casi 2 mil 300 niños que egresamos de su kínder. Dios me dé la oportunidad de pisar muy pronto mi tierra para ir y darle un beso y un abrazo como muestra de mi gratitud.
Dios la colme de bendiciones ¡!!
RESPETUOSAMENTE
JOSE ALFREDO BANDALA ALMEIDA